Difícil y compleja situación para los incendios forestales en Chile en el verano 2025-2026

Con más de 65.000 hectáreas quemadas entre julio del año pasado y fines de enero, el riesgo sigue concentrado en las regiones del centro y centro-sur del país. Con un incremento del 182% en la superficie quemada respecto de la temporada 2024-2025 de acuerdo a las cifras oficiales, los eventos de este año se caracterizan por su mayor capacidad de generar daño.

9 de febrero de 2026


La temporada de incendios forestales 2025–2026 en Chile -considerada desde julio hasta marzo- se encuentra actualmente en su tramo operativo complejo, sobre todo si se analiza el período que va desde el 1 de noviembre de 2025 hasta fines de enero de 2026. “En este intervalo se contabilizan, al 31 de enero, unos 2.957 incendios. Esto equivale a cerca del 87% del total de incendios, con 65.315 hectáreas afectadas, equivalente al 99% del total de superficie de la temporada”, afirma Jorge Saavedra Saldías, Jefe del Departamento de Desarrollo e Investigación de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) de Chile.


Durante los meses de verano se concentran las condiciones más propicias para el desarrollo de incendios forestales, con ventanas críticas de tiempo y territorios vulnerables en donde la severidad puede escalar rápidamente. “El período que va desde noviembre y todo el verano sigue reforzando la necesidad de anticipación, vigilancia focalizada y decisiones tempranas frente a incendios con potencial de comportamiento extremo”, aporta el especialista chileno.


Difícil y compleja situación para los incendios forestales en Chile en el verano 2025-2026

Si se compara ese mismo intervalo con el quinquenio (2020-2024), se encuentra una reducción del 10% en el número de incendios forestales, pero un incremento del 71% en la superficie afectada. Además, “en comparación con el mismo período del año anterior (noviembre-enero), la frecuencia de ocurrencia disminuye un 10%, pero la superficie quemada muestra un aumento del 216% Este contraste evidencia menos incendios pero más extensos y difíciles de controlar, con mayor capacidad de generar daño cuando las condiciones se alinean”, remarca Saavedra Saldías.


Difícil y compleja situación para los incendios forestales en Chile en el verano 2025-2026

Las cifras oficiales de la CONAF actualizadas al 31 de enero, registraban en todo el país unos 3.347 incendios forestales desde el inicio de la temporada y una superficie afectada de 65.849 hectáreas, “lo que representa hasta ahora una disminución del 8% en la ocurrencia en comparación con la temporada 2024-2025, pero un incremento de más del 182% en la superficie quemada respecto de ese mismo período”, analiza el especialista chileno.


Saavedra Saldías detalla que las zonas más impactadas por los incendios forestales se concentran en el centro y centro-sur del país. En lo que va de la temporada, Bío Bío lidera la superficie afectada, con alrededor de 32.965 hectáreas; seguida por Ñuble (9.455 ha); y La Araucanía (8.671 ha). A ellas se suman la región Metropolitana y Maule, que en conjunto acumulan 10.806 hectáreas.


Difícil y compleja situación para los incendios forestales en Chile en el verano 2025-2026

Entre los factores clave que propician las condiciones que favorecen el comportamiento activo del fuego, Saavedra Saldías destaca “el secado acumulado de combustibles finos y medianos; las temperaturas máximas que persisten sobre las normales; una alta demanda evaporativa de la atmósfera; y eventos de viento”.


Qué se espera para el resto del verano

Para los próximos meses, el escenario proyectado sigue siendo exigente según el funcionario de la CONAF: durante febrero continuarán registrándose temperaturas máximas por sobre los valores climatológicos, lo que profundizará el secado de los combustibles y limitará la recuperación nocturna de la humedad.


“El viento se proyecta principalmente en forma de eventos episódicos, es decir, pulsos breves pero intensos, de horas a uno o dos días, asociados tanto a forzantes sinópticos como a circulaciones locales y efectos de canalización topográfica. Estos episodios, al coincidir con combustibles secos y altas temperaturas, son suficientes para provocar aceleraciones abruptas de la propagación, focos secundarios y escalamiento rápido del incendio, aun cuando no exista un régimen de viento persistente”, detalla Saavedra Saldías.


En ese contexto destaca que, “durante la presente temporada ya se registró al menos un evento piroconvectivo tipo PyroCu, asociado a incendios de alta intensidad. Si bien no esperamos una alta frecuencia de estos fenómenos, la probabilidad de eventos aislados se mantiene, especialmente bajo escenarios de calor extremo e inestabilidad atmosférica”, completa.


Coordinación interinstitucional para la gestión del riesgo

Frente a este escenario, la gestión del riesgo de incendios forestales en Chile se apoya en una articulación permanente entre la CONAF, la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), a través del funcionamiento del Comité Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (COGRID).


En instancias preventivas, ante la proyección de episodios de calor u otras condiciones adversas, la DMC aporta el análisis meteorológico, mientras que la CONAF traduce esa información en riesgo concreto sobre el territorio. “La clave es anticipar, no solo mirar el pronóstico del tiempo sino entender qué puede pasar con el fuego bajo esas condiciones”, explica Saavedra Saldías.


Cuando hay incendios activos, la coordinación se intensifica. La DMC continúa entregando pronósticos focalizados en variables críticas, y la CONAF presenta no solo el estado de los incendios, sino también la proyección de su comportamiento esperado, integrando combustible, topografía y atmósfera.


A esto se suma un protocolo técnico permanente entre CONAF y la DMC, que asegura un flujo diario de información especializada, incluso fuera de los COGRID. “Esto permite que, cuando se convoca una mesa técnica, exista una base común de información ya internalizada, lo que hace más eficiente la toma de decisiones”, concluye el especialista.


Acerca del SIGRIFSA

Como parte del Centro Regional del Clima para el sur de Sudamérica (CRC-SAS), el SIGRIFSA busca contribuir a la implementación de sistemas integrados de gestión de incendios forestales basados en la combinación de la ciencia y los enfoques para la gestión del fuego con aspectos socioeconómicos en múltiples niveles.