Déficit hídrico, calor y vegetación estresada: cómo se perfila la temporada estival de incendios en Argentina

Durante los próximos meses de la temporada estival 2025-2026, distintas regiones de Argentina entrarán en su período de mayor peligro de incendios. Con lluvias escasas en el pasado invierno, reservas hídricas bajas y vegetación seca, los pronósticos apuntan a un verano más cálido y menos lluvioso que lo habitual.

17 de diciembre de 2025


El verano 2025-2026 demandará vigilancia y articulación en Argentina para la gestión del riesgo de incendios. Y es que según los especialistas, el panorama para los próximos meses presenta señales claras de déficit hídrico, vegetación estresada, temperaturas altas y probabilidad de tormentas eléctricas. Estos factores configuran una temporada propicia para incendios de rápida propagación e intensidad elevada.


Según explica Ezequiel Marcuzzi, Licenciado en Ciencias de la Atmósfera (UBA) y miembro de la Dirección de Planificación y Mitigación del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), las áreas más comprometidas son variadas: “Durante los próximos meses lo que va a estar en temporada de incendios va a ser todo lo que es el sur bonaerense, parte o gran parte de La Pampa, sur de Mendoza, también parte del extremo sur de San Luis y Patagonia”, señala.


Marcuzzi es Profesor Adjunto en la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco y explica que el invierno dejó un escenario complejo para el verano. “Durante junio y julio, las precipitaciones fueron muy inferiores a lo normal, lo que afecta la disponibilidad de agua en el suelo en gran parte de la región cordillerana”, explica.


Déficit hídrico, calor y vegetación estresada: cómo se perfila la temporada estival de incendios en Argentina
Gentileza: Diario El Chubut.

Además, detalló que “a lo largo del invierno, las temperaturas fueron superiores al promedio, nevó muy poco, por lo que la penetración de la humedad en el suelo y las reservas es menor cuando hay lluvias que cuando hay nieve”. Esta combinación redujo las reservas hídricas y motivó que varios municipios del noroeste patagónico declararan alertas o emergencias por sequía.


La falta de agua tiene un efecto directo en la vegetación. Los combustibles muertos —hojas secas, ramas caídas— están mostrando niveles elevados, pero el déficit hídrico también afecta a la vegetación viva. En ese sentido, Marcuzzi advierte que “la vegetación va a estar estresada y se va a sumar a toda la carga de combustible para el verano”.


Este estrés acumulado hace que el peligro de propagación crezca más rápido, incluso antes de que la temporada de calor alcance su punto máximo.


El noroeste patagónico, en el centro de la preocupación

El diagnóstico que esboza Marcuzzi señala a esta región como una de las más complicadas para enero y febrero. La combinación de poca nieve, poca lluvia y altas temperaturas previstas conforma un escenario difícil de revertir: “Hay una condición de sequía subyacente que va a hacer que las condiciones de peligro crezcan rápidamente”, asegura.


La previsión estacional para este período mantiene un patrón similar: temperaturas superiores a lo normal y precipitaciones deficitarias. Aunque no se descarta que ocurran lluvias aisladas, “no se espera que la situación se revierta”, por lo que el riesgo permanecerá alto durante toda la temporada.


Por otra parte, en la meseta patagónica y el sur de La Pampa las tormentas de los últimos meses generaron un doble efecto, comenta Marcuzzi. Por un lado, favorecieron la ignición de incendios por rayos; por otro, estimularon el crecimiento de vegetación fina, que se seca con rapidez y alimenta la propagación del fuego.


Déficit hídrico, calor y vegetación estresada: cómo se perfila la temporada estival de incendios en Argentina
Gentileza: Izquierda Diario

“Estas precipitaciones generan crecimiento de combustible fino, que va a estar predispuesto a fines de diciembre y enero”, señala el especialista. Con temperaturas que se esperan por encima de lo normal, este combustible se convierte en un factor clave para el aumento del peligro.


Entre diciembre y enero suelen registrarse tormentas eléctricas en la región patagónica. En contextos de sequía o con precipitaciones muy escasas, estos eventos pueden generar focos de incendio en zonas remotas y de difícil acceso, confirma Marcuzzi. La combinación entre rayos y vegetación seca es una de las principales fuentes de ignición natural en el sur del país y una de las más difíciles de anticipar y contener.


Desde el SIGRIFSA se busca contribuir al intercambio de información meteorológica, climática y ambiental para mejorar el monitoreo, la alerta temprana y la gestión del riesgo de estos eventos.


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Gentileza: Noticias El Bolsón

Acerca del SIGRIFSA

Como parte del Centro Regional del Clima para el sur de Sudamérica (CRC-SAS), el SIGRIFSA busca contribuir a la implementación de sistemas integrados de gestión de incendios forestales basados en la combinación de la ciencia y los enfoques para la gestión del fuego con aspectos socioeconómicos en múltiples niveles.