Un nuevo estudio señala que las condiciones climáticas en Sudamérica son cada vez más favorables para los incendios forestales
Investigadoras e investigadores de Argentina y Brasil analizaron y compararon distintos modelos climáticos, lo que les permitió pasar de un diagnóstico general del problema a una identificación concreta de umbrales críticos de emergencia de incendios forestales, tanto en el tiempo como en relación con la temperatura global.
5 de enero de 2026
En el mundo, los incendios forestales causan graves daños y alteraciones en los ecosistemas, además de tener severas consecuencias en las poblaciones y las infraestructuras. Su ocurrencia y propagación se debe a una mezcla de factores, entre los que se encuentran las condiciones meteorológicas, el tipo de vegetación, el uso del suelo y la actividad humana. Según señala el artículo “Aparición del peligro de incendios en América del Sur debido al cambio climático en el contexto del calentamiento global”, la combinación de altas temperaturas, baja humedad relativa y fuertes vientos promueve tanto la ignición como la propagación del fuego, mientras que el cambio climático antropogénico exacerba la frecuencia e intensidad de estas condiciones.
Fernando Forgioni, primer autor del estudio e integrante del Departamento de Física de la Universidade Federal de Santa Maria (UFSM) de Brasil afirma que un escenario que se pensaba como futuro ya está sucediendo: “El surgimiento de condiciones climáticas favorables a los incendios no es un fenómeno lejano, sino que en varias regiones de Sudamérica ya ocurre o está muy próxima a ocurrir. Esto es importante porque cambia la percepción del riesgo, ya no se habla de impactos futuros, sino de procesos que ya están en marcha”.
En el estudio, el grupo de investigadores de Argentina y Brasil evaluó la capacidad de diez modelos climáticos regionales del Experimento Coordinado de Reducción de Escala Climática Regional (CORDEX, por sus siglas en inglés) para simular los componentes del Índice Meteorológico de Incendios Forestales canadiense (FWI, por sus siglas en inglés) en Sudamérica.
Se analizaron proyecciones futuras utilizando el concepto de momento de surgimiento (“Time of Emergence” o ToE, por sus siglas en inglés), que puede ser definido como el momento en el que una señal de cambio climático se diferencia del contexto de variabilidad natural. Bajo dos escenarios de concentración representativos (RCP4.5 y RCP8.5), se identificó cuándo y bajo qué niveles de calentamiento global emergen las condiciones propicias para incendios más allá de la variabilidad natural.
Los modelos climáticos, aliados en la gestión del riesgo
La investigación realizada permitió combinar la evaluación de los modelos con el diagnóstico del ToE, lo que proporcionó un panorama a escala continental de cuándo y bajo qué niveles de calentamiento global se espera que el peligro de incendios supere la variabilidad histórica. Al respecto, Forgioni afirma que los modelos climáticos “no deben entenderse como herramientas que dan certezas absolutas, sino como representaciones del sistema climático basadas en leyes físicas, observaciones y supuestos bien definidos que tienen diversas limitaciones que responden a cada modelo. Justamente por su propia génesis, siempre tienen incertidumbres asociadas, tanto en los datos de entrada como en la forma en que representan procesos complejos”.
Por esta razón, el grupo de investigación no se apoyó en un único modelo, sino que trabajó con conjuntos de múltiples de ellos: “El uso de conjuntos permite capturar un rango de respuestas posibles del clima y no depender de una sola representación del sistema. Cuando varios modelos coinciden en una misma señal, esa señal gana robustez y confianza, aun cuando existan diferencias entre modelos individuales”, explica el especialista.
Un hallazgo crucial del artículo es que varias regiones -como el sur de Brasil, Paraguay, el norte de Argentina y Bolivia- ya han superado los umbrales de surgimiento de la señal de cambio climático durante el período histórico, lo que confirma que ya se están produciendo cambios en los regímenes climáticos favorables a los incendios. Estos resultados resaltan la urgente necesidad de fortalecer las estrategias de gestión y adaptación a los incendios en Sudamérica, a la vez que enfatizan que limitar el calentamiento global por debajo de 2 °C retrasaría y reduciría significativamente la magnitud del peligro de incendios emergentes en la región, señala el artículo.
Sudamérica, vulnerable ante el fuego
Consultado acerca del por qué Sudamérica es considerada una de las regiones más vulnerables en materia de incendios, Forgioni asegura que “confluyen factores climáticos, ambientales y humanos que amplifican el riesgo” Si bien desde el punto de vista climático, tanto Sudamérica como el resto del mundo “están experimentando un aumento en la temperatura, cambios en los patrones de precipitación y una mayor frecuencia de eventos extremos, como olas de calor y sequías prolongadas. Estas son condiciones que favorecen los grandes incendios, especialmente en regiones tropicales y subtropicales”.
Otro factor que convierte al territorio sudamericano en altamente sensible a los incendios forestales es que ha estado sometido desde hace años a “fuertes presiones antrópicas debido al avance de la agricultura y la utilización del fuego como herramienta de manejo de la agricultura y la ganadería (en regiones como el Amazonas, Cerrado, el Pantanal o el Gran Chaco Argentino). Además de esa presión antrópica, pequeños cambios en los patrones climáticos generan grandes impactos en la disponibilidad de combustible y en la propagación del fuego”, señala el investigador.
Importancia del estudio
El estudio permite pasar “de un diagnóstico general del problema a una identificación concreta de umbrales críticos, tanto en el tiempo como en relación con la temperatura global”, dice Forgioni. “Estos resultados aportan evidencia científica directa que refuerza la importancia de las políticas de mitigación de emisiones como una forma efectiva de reducir riesgos futuros”, refuerza.
Además, al identificar regiones donde la señal de cambio climático ya ha surgido sobre la variabilidad natural, el trabajo enfatiza que la mitigación debe complementarse con acciones de adaptación temprana, priorizando territorios que se encuentran más expuestos: “Si bien este estudio no propone medidas de reducción del riesgo específicas, ofrece información valiosa para orientar políticas de adaptación a estos fenómenos”, advierte el primer autor del estudio.
Forgioni reivindica también la importancia de los modelos para la gestión del riesgo: “Usados de manera correcta, los modelos se convierten en una herramienta más para la gestión del riesgo, ya que permiten anticipar cambios en las condiciones que favorecen los incendios y planificar acciones de prevención, monitoreo y adaptación. No se trata de predecir con exactitud un evento puntual, sino de reducir la vulnerabilidad frente a escenarios climáticos cada vez más extremos”, concluye.
Acerca del SIGRIFSA
Como parte del Centro Regional del Clima para el sur de Sudamérica (CRC-SAS), el SIGRIFSA busca contribuir a la implementación de sistemas integrados de gestión de incendios forestales basados en la combinación de la ciencia y los enfoques para la gestión del fuego con aspectos socioeconómicos en múltiples niveles.